19-10-2016
Por María Luisa Santillán, DGDC-UNAM
Cada ilustración creada por la maestra Elvia Esparza permite conocer los espacios más íntimos de la flora que ella dibuja, transportarnos a los múltiples paisajes que plasma en su obra y casi tocar la piel de cada animal que ella crea con cada una de sus ilustraciones.
Todo esto lo logra al convertir la realidad en pequeños mundos de imágenes llenos de detalles, que la hacen comprensible para toda la gente.
Papel, regla, lápices y luz son de las principales herramientas físicas que la maestra Esparza necesita para llevar a cabo su trabajo en el Instituto de Biología de la UNAM. Aunque las más importantes son su amplia capacidad y destreza para plasmar cada detalle de la especie que pretende ilustrar, las cuales la han llevado a ser considerada la ilustradora científica con mayor trayectoria en México.
Entre sus principales recomendaciones para hacer ilustración científica se encuentran el ser observadores y tener mucha paciencia, ya que –dijo– “el que se desespera no lo puede hacer.”
Dentro de la ilustración científica también es importante la exactitud y las medidas, porque se hacen representaciones a escala, incluso a veces se hacen dibujos viendo la especie en el microscopio.
“Tenemos que ser muy precisos y tener la regla junto a uno; siempre hay que estar midiendo y transportando estas medidas a escalas, señalar de qué tamaño era, a cuánto lo aumentamos o a cuánto se redujo. Esa es una característica de la ilustración, no nada más dibujar por dibujar, tiene que ser totalmente fiel a lo que está uno viendo”, puntualizó.
La precisión es fundamental porque la mayoría de las veces cada ilustración acompaña un texto, el cual a su vez señala las características de la especie que se ilustró y, por lo tanto, deben de coincidir ambas cosas. “De ahí la exigencia de la precisión, es algo que siempre les digo a mis alumnos”.

La ilustración científica se practica en el mundo desde hace varios siglos. Tiene sus inicios en Europa, cuando en códices se dibujaban diversas plantas medicinales. En ese momento, no eran ilustradas con la precisión que se tiene en la actualidad, pues lo que se buscaba era sólo darlas a conocer.
En la época de la Colonia, en México, surgió el Códice Badiano en el Colegio de la Santa Cruz en Tlatelolco. En este libro están descritas las propiedades de distintas plantas medicinales y tiene descripciones en latín.
Para el siglo XIX autores como José María Velasco y Rafael Montes de Oca hicieron ilustración científica de orquídeas y colibríes. Posterior a ellos surge Adolfo Tenorio quien hizo distintas litografías coloreadas y dibujos a tinta. Después de la época de la Revolución Mexicana esta área del conocimiento quedó estancada.
Sin embargo, en la actualidad en el Instituto de Biología de la UNAM existe una de las pocas áreas dedicadas a la ilustración científica en México.
“Hay mucho talento en México, pero desgraciadamente no hay campo de trabajo y a pesar de que hace unos años yo pensé que la ilustración iba a desaparecer por el surgimiento de programas de ilustración o técnicas novedosas de fotografía, esto no ha ocurrido, al contrario, está teniendo un renacimiento."
"Creo que esto ocurre porque la ilustración científica es importante para entender mejor los libros técnicos o de divulgación y los que dibujamos las formas de plantas y animales traducimos este idioma en imágenes”.
Ilustración científica: un idioma en imágenes
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