14-06-2017
Por S. Itazami Sandoval
Estos cambios se manifiestan en los llamados caracteres sexuales secundarios, es decir tu voz empieza a cambiar, aparece la menarca, se desarrollan las mamas en el caso de las mujeres y ocurre la eyartria en el caso de los hombres, así como el aumento en el tamaño del pene, la aparición de bigote y barba, y en ambos casos, vellosidad en la axila y el pubis.
Sexualidad humana
A partir de tales cambios físicos, se tiene una diferenciación en la sexualidad humana que se va desarrollando durante todas las etapas de la vida. “Desde que se concibe el ser humano mantiene una sexualidad definida, la cual también se va a construir socialmente y culturalmente que como hombres y mujeres, a todos nos toca cumplir un papel de género, mismo que nos da una identidad sexual a nivel social e individual”, explica la coordinadora del programa de sexualidad humana (PROSEXHUM) en la Facultad de Psicología de la UNAM, Ofelia Nicolat. Los cambios que experimentamos en el desarrollo de nuestra sexualidad implican la concepción de una imagen corporal, por la que en un momento determinado sufrimos una especie de duelo ante la reapropiación del cuerpo. Por tanto, su cuidado debe ser una prioridad en esta etapa de reconocimiento y aceptación, mediante la protección hacia los genitales y a los senos de golpes, por ejemplo, y el mantenimiento de una higiene sexual adecuada.

“Ambos géneros somos sujetos dentro de esta diferencia fisiológica. Tenemos los mismos padecimientos y debemos tener los mismos cuidados, las mismas responsabilidades y las mismos derechos”, menciona la especialista.
El cuidado al cuerpo implica un sentido de respeto individual y social ante la salud física y emocional, ya que todos podemos tener experiencias similares; por tal motivo, desde niños debemos tener la información necesaria para conocer nuestra sexualidad así como la sexualidad del otro: “Es importante que la educación sexual sea certera, incluyente e integral, sin discriminar y excluir por las diferencias del género”, explica la maestra Nicolat. Mi forma de ser y de pensar, cambian también Durante este proceso de cambio puedes experimentar depresión, búsqueda o sensación de soledad e independencia, algo que tu familia debe entender y apoyarte en esta transición. Por eso, lo ideal sería que te acercaras a ellos y ellos dialogaran contigo, logrando que ambos se sientan cómodos hablando de lo que les preocupa. “La educación democrática dentro de la familia, ayuda a tener una equidad en la libertad del autoconocimiento del adolescente y su propia valoración ante presiones externas o sociales como la ingesta de alcohol, drogas o la presión para mantener relaciones sexuales”, comenta la especialista Nocolat. Esto prácticamente garantiza que tu salud sea óptima porque logras tener el conocimiento necesario y una adecuada guía para la toma de tus propias decisiones. A su vez, fomentan la discusión sana para darte la oportunidad de defender tu punto de vista y también en esta edad, te ayuda a construir tu propia ideología, desarrollando tu seguridad y autoestima.
El compromiso social de la ciencia, más allá del género, entrevista con Patricia Ostrosky