14-01-2016
Por MarÃa Luisa Santillán, DGDC-UNAM
Los asentamientos humanos irregulares ocasionan una expansión urbana hacia zonas consideradas suelo de conservación en el Distrito Federal, provocando que cada año se pierdan 400 hectáreas de estas áreas verdes.
Estas zonas no deberÃan de ser ocupadas por el ser humano, sin embargo, el crecimiento poblacional de la ciudad de México en las últimas décadas ha provocado que sean habitadas por los mismos capitalinos o por emigrantes de estados cercanos.
El suelo de conservación es considerado el pulmón de la ciudad de México. Además, proporciona diferentes servicios ambientales, como ser un espacio importante para la retención de partÃculas suspendidas generadas por la contaminación ambiental, señaló la maestra Irma Escamilla Herrera, del Instituto de GeografÃa de la UNAM.
El suelo de conservación proporciona servicios ecosistémicos: en él se encuentran distintas especies nativas, regula el clima y provee de agua a los habitantes de la capital del paÃs. Cabe destacar que alrededor de 60% del territorio del Distrito Federal es considerado suelo de conservación y éste se ubica principalmente en las delegaciones Milpa Alta, Tláhuac, Tlalpan y Xochimilco.
@#Ocupación ilegal#@
A pesar de que existe una reglamentación en cuanto al uso adecuado del suelo de conservación en la que se establece que no deberÃa de haber asentamientos humanos, esto no se cumple y se generan problemas de tipo ecológico, social y económico.
Este crecimiento desbordado en suelo de conservación genera un cambio, ya que se construyen viviendas y caminos en lugares no destinados para este uso. Esto implica la introducción de servicios como luz y agua, los cuales no siempre se otorgan de forma adecuada, aseguró la investigadora.
“Las personas migran para buscar mejores formas de vida y a veces sà logran avanzar, pues muchos no tenÃan dónde vivir, otros rentaban y la forma de buscar un espacio propio es yéndose a zonas periféricas, aunque la forma en que habitan puede ser en viviendas precarias y con gran concentración de habitantes por casa.”
 “Aun asà consideran ese espacio como su vivienda, aunque no cuenten con un tÃtulo de propiedad, porque no deberÃan de estar ahÔ.
Aunque en algunos de estos asentamientos la gente vive en condiciones precarias, marginales y de alto riesgo, también existen casos de personas que logran construir viviendas bien establecidas y con materiales más resistentes.
Sin embargo, estos asentamientos en suelo de conservación, además de los impactos ambientales, también afectan las actividades productivas, porque el suelo que en ocasiones se ocupaba para sembrar, cambia su uso para ser habitacional, con lo que se tienen pérdidas económicas para la población de esa región.
De acuerdo con la investigadora, la solución a esta problemática no sólo consiste en modificar el sistema económico prevaleciente en el paÃs, que conllevarÃa a solucionar una distribución desigual de la riqueza, el acceso a bienes y servicios básicos, a la educación, la cultura y la recreación.
Lo que se requiere, a decir de la geógrafa, es generar cambios de hábitos, conductas y crear una nueva conciencia respecto a que lo que repercute en un grupo de la sociedad, afecta al todo en su conjunto.
Asentamientos irregulares deterioran el ambiente
GeografÃa de los suelos previene desastres naturales
Bosques y humanos, afectados mutuamente: Leopoldo Galicia Sarmiento