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Museo de Geología de la UNAM: más de cien años resguardando las colecciones geológicas del país

El mamut de la Sala Principal, un emblema del Museo de Geología. Foto: Elvia Moreno Posadas.

11-11-2011

Por María Luisa Santillán, DGDC-UNAM


La evolución de la vida en la Tierra siempre ha sido un tema de interés tanto para los expertos como para aquellos que no lo son. Esto es por la curiosidad de saber cómo vivieron nuestros antepasados, cómo evolucionaron, cómo desaparecieron algunas especies y cómo se han mantenido otras a lo largo de miles de años.

México es un mosaico de pinceladas geológicas que permiten conocer las distintas etapas por las que ha pasado nuestro planeta. A lo largo del país se pueden encontrar minerales y rocas que nos cuentan una historia y nos maravillan por su edad y sobre todo por su belleza.

En el Museo de Geología de la UNAM es posible encontrar muchas de estas pinceladas. Ahí un lirio marino de 150 millones de años, un esqueleto de caballo de 10 mil años de antigüedad y un dinosaurio pico de pato de más de 65 millones de años pueden transportarnos a épocas inimaginables.

Qué decir además de esos cristales de yeso, provenientes de Naica, cuya belleza viene acompañada por una milenaria historia. Estas maravillas de la naturaleza se localizan en una mina de Chihuahua, donde para entrar hay que pasar ciertos lineamientos médicos. O de ese pedazo del Meteorito de Allende que los expertos dicen se formó antes que el Sistema Solar.

Un recorrido por este museo nos hace saber que las rocas toman su forma de acuerdo a como se han expuesto a diferentes fenómenos ambientales, de temperatura, presión, erosión e intemperismo, entre otros. Además, este recorrido nos lleva a conocer más de esas estructuras que podemos ver en todos los aspectos de nuestra vida cotidiana.

Cada una de estas historias se conocerán en el Museo de Geología de la UNAM, recinto que nunca ha sido utilizado para otra función que no haya sido para la que fue creado: resguardar colecciones científicas, servir como sede de casi todas las sociedades científicas relacionadas con la geología y ciencias afines, así como divulgar el conocimiento derivado de las ciencias de la Tierra.

#@Un poco de historia@#

Hace 123 años el profesor Don Antonio del Castillo concibió la idea de crear un Instituto Geológico Nacional que dependiera de la Secretaría de Fomento, Colonización e Industria. Esta petición finalmente fue aprobada y justo empezando el siglo XX, el presidente de la república en ese momento, Porfirio Díaz colocaba la primera piedra de lo que hoy es el Museo de Geología de la UNAM.

Más de un siglo ha transcurrido y sus paredes han sido testigo de la fundación de la Sociedad Geológica Mexicana, del X Congreso Geológico Internacional, de su cambio de nombre por el de Departamento de Exploraciones y Estudios Geológicos, y de su cambio a Instituto de Geología, dependiente de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Asimismo, en 1956 fue designado, primero como Museo de Mineralogía, Petrología y Paleontología y, posteriormente como Museo de Geología de la UNAM, denominación que hasta hoy conserva.

Ya como museo ha contado con innumerables logros. Por ejemplo, en sus instalaciones se conmemoró la celebración del Centenario de la Comisión Geológica Nacional; además de que ahí se expuso a Isauria, el primer dinosaurio encontrado, recolectado y restaurado en México por investigadores de la UNAM. También, participó en la celebración de los 450 años de la Universidad Nacional, y celebró los 100 años de la Sociedad Geológica Mexicana.

#@Elegante recepción@#

El majestuoso edificio porfiriano que alberga al Museo de Geología de la UNAM, está ubicado en el centro de la colonia Santa María La Ribera. Su escalinata y fachada son una invitación a explorar una institución que también es conocida como el Palacio de las Ciencias de la Tierra. En ella se encuentran diversas colecciones que permiten conocer las distintas fases que ha vivido nuestro planeta.

El edificio está construido de cantera obtenida y traída de Los Remedios (lugar donde hoy se localiza la ENEP Acatlán) y que es la misma con la que se construyó el Palacio de Minería y el Colegio de San Idelfonso. Su fachada de ignimbrita, un tipo de roca volcánica, está decorada con figuras de fósiles de peces, conchas y reptiles en alto y bajorrelieve, así como con los nombres de las ciencias de la Tierra, que en aquel tiempo eran las más importantes: geología, paleontología, geotécnica, química, litología y mineralogía.

Es un edificio de diseño lujoso y elegante. Al momento de su creación, la exploración minera era exitosa en nuestro país y varias minas tenían una gran producción. De ahí la relevancia de crear una institución dedicada exclusivamente a la investigación de la ciencia geológica. Es por ello que, cada detalle que lo integra es una muestra clara de que este edificio fue concebido únicamente como un Instituto de Geología, pues cada uno de los motivos que tiene se refieren a esa disciplina.

Su vestíbulo estilo Art Nouveau es el marco perfecto para la escalinata de hierro con descansos de mármol, elaborada en Leipzig, Alemania. Cuenta con mosaico veneciano y motivos pompeyanos.

La escalera compuesta por dos rampas está adornada con flores de acanto. Los faroles semejan ser árboles de frutas y los entrepaños de las escaleras tienen motivos aztecas. Además, en la parte superior del vestíbulo es posible admirar diez lienzos del paisajista mexicano José María Velasco, cada uno de los cuales representa una etapa de la evolución de la vida sobre la Tierra, desde sus orígenes en los mares hasta la aparición del hombre.

La fachada y el vestíbulo, son sólo algunas de las piezas arquitectónicas más bellas del Museo. Además de que el mosaico del piso tiene un valor histórico, pues fue hecho en el siglo antepasado y es resguardado por Patrimonio Universitario.

Asimismo, como parte de la arquitectura del Museo de Geología se cuenta con diez vitrales con motivos mineros. Fueron realizados por la compañía Zettler, en Alemania, y cada uno cuenta una historia diferente de la Minería.

Las colecciones que se exhiben en el Museo son de Paleontología, de Minerales, de Rocas y de Meteoritos, además de otras didácticas y de investigación, que le han sido donadas por las familias de importantes coleccionistas o instituciones, cuyo desarrollo histórico ha propiciado que finalmente encuentren mejores condiciones de conservación en el Museo de Geología. Tal es el caso de las Colecciones Romero y Aranda, utilizadas como referencia en cursos de gemología, mineralogía y lapidaria (arte de pulir y cortar gemas).

Por estas razones y su uso en investigación, no se tiene en exhibición todo el material de cada una de ellas, algunas piezas se tienen sólo para investigación y son las mejores de Latinoamérica, explicó el ingeniero geólogo Óscar Irazaba Ávila, curador de exposiciones y encargado de las Colecciones del Museo de Geología de la UNAM.

#@De entrada, un mamut@#

Uno de los ejemplares de la Sala Principal, el cual se ha convertido en un emblema del Museo de Geología, es la reconstrucción de un esqueleto fósil de un mamut compuesto por elementos de 12 ejemplares distintos encontrados en la Cuenca de México.

Originalmente se encontraba en el Museo del Chopo, pero en la década de los 60 fue desmontado y varias de las piezas que se tenían originalmente se perdieron. Para principios de los 70 se volvió a montar en el Museo de Geología con algunos otros elementos.

Esta primera sala cuenta con los ejemplares más espectaculares tanto paleontológicos, como de minerales y rocas de todo el Museo. Colocados en muebles que fueron hechos a mano y específicamente para los espacios que ahí se tienen, en cada vitrina se observan múltiples ejemplares de cuarzo, azufre, minerales radiactivos, cristales de Naica y pirita, entre otros. Cada una de las piezas que se exhiben en esta sala fue seleccionada por su belleza, color, textura, forma y tamaño.

Esta sala, además, está decorada con dos vitrales que cuentan historias de la minería: la máquina de extracción por fuerza hidráulica y el sistema de bombas en una mina antigua y, uno más, localizado al fondo de la sala, que muestra el interior de la famosa mina de sal polaca de Wieliczka.

En esta sala, resguardando las colecciones, se localiza la escultura del primer director del entonces Instituto Geológico Nacional, el ingeniero José Guadalupe Aguilera, quien junto al arquitecto Carlos Herrera López concibió al museo con las salas con las que ahora cuenta.

#@Fósiles y más fósiles@#

Reconstruir la historia de la vida en la Tierra, a través del descubrimiento y el registro de fósiles, es una de las funciones básicas de la Paleontología. Por lo que en la Sala de Paleontología del Museo de Geología se encuentran aquellas colecciones que muestran distintas etapas de la evolución de la vida. Los fósiles invertebrados y vertebrados exhibidos en las vitrinas, y a lo largo de la sala, provienen tanto de México como de otras partes del mundo.

Las vitrinas que rodean la sala exhiben fósiles que fueron donados cuando el entonces Instituto Geológico Nacional, hoy Museo de Geología, fue abierto, es decir, hace más de 100 años. Proceden sobre todo de lechos fosilíferos marinos, principalmente de Europa y de Norte América. Con ellos se puede conocer una secuencia evolutiva desde la era Paleozoica hasta la Cenozoica.

Otra parte de la exhibición está integrada por fósiles de gran tamaño. Ubicados en el centro de la sala y fuera de las vitrinas, casi todos los especímenes fueron encontrados en México, a excepción de un ictiosaurio (reptil pez) y un lirio marino de hace 150 millones de años que fueron traídos de Alemania, y su importancia radica en que fueron descubiertos en lugares que en la actualidad ya no existen, comentó el M. en C. Luis Espinosa Arrubarrena, Director del Museo de Geología de la UNAM.

#@México, país rico en minerales@#

Ubicada en la esquina izquierda del museo se localiza la Sala de Minerales. En ella se exhibe una gran colección de minerales de plata, metal del cual México es uno de los principales productores en el mundo. Entre las muchas historias que se cuentan de este mineral se dice que una mina ubicada en Fresnillo, Zacatecas, que fue descubierta por los españoles lleva siendo explotada casi 600 años y siguen obteniendo plata de ella. Esto es una muestra clara de que es un elemento en abundancia en nuestro país y que no podía dejar de tener su lugar en las vitrinas del Museo.

En otro espacio se encuentra la fluorita, mineral que contiene calcio y flúor, la cual sirve para fabricar acero y sobre todo ácido fluorhídrico, del cual se obtienen los gases para la refrigeración, por ejemplo, de carros, refrigeradores y frigoríficos de las grandes tiendas. Cabe destacar que México es uno de los principales productores de este mineral en el mundo.

En esta sala también se puede observar la halita o más comúnmente conocida como sal común, de roca o sal gema formada por cristales de cloruro de sodio. La sal en el mundo se usa principalmente para la siderurgia, por ejemplo, de cada 100 kilogramos que se sacan, 90 son utilizados para este fin y 10 son para consumo humano.

Un mineral más que se localiza en esta sala es el diamante, el cual es utilizado principalmente en la industria de la perforación, desde las brocas de los taladros de los dentistas que son de milímetros de diámetro, hasta las que se usan para perforar pozos petroleros. La joyería que pudiera pensarse que es la principal industria de este mineral sólo representa alrededor de 10 por ciento de su producción. Este mineral, sin embargo, no se encuentra en México.

Asimismo se encuentra uranio, cuyo aspecto es en forma de polvo amarillo. Es considerado el único mineral que representa una alternativa para abastecer a la población de electricidad, después de que se terminen las reservas de petróleo. México es productor potencial de este mineral y se localiza mayormente en Chihuahua, Durango y Tamaulipas. Un kilogramo de uranio puede proporcionar  tanta energía como 24 mil barriles de petróleo, comentó el Ingeniero Julio Caballero Corona.

Esta sala muestra alrededor de 500 clases de minerales, como talco, cuarzo, calcita, esmeralda, rubí, ópalo, diamante, barita, azufre, fluorita, carbón y minerales de hierro y uranio. Los minerales se clasifican por su composición química en: sulfuros, sulfosales, óxidos, hidróxidos y carbonatos.

#@Ejemplares únicos@#

El visitante al Museo de Geología no dejará de maravillarse con los ejemplares localizados en la Sala de Meteoritas. En ella se muestran ejemplares de meteoritas halladas tanto en México como en algunas otras partes del mundo. Las meteoritas son fragmentos de materia sólida primitiva que dio origen a los planetas y que fueron capturados por la gravedad de la Tierra. Están compuestas de aleaciones de hierro-níquel, silicatos, sulfuros y otras fases minerales.

En México cayeron los dos meteoritos más famosos del mundo, el de Chixchulub que puso fin a la Era Mesozoica, mejor conocida como Era de los Dinosaurios, y el Meteorito Allende, que cayó en febrero de 1969 cerca de Parral, Chihuahua. Este último, cuando fue analizado, se encontró que estaba compuesto de agua, aminoácidos y nanodiamantes. Se calculó su edad en 4 559 millones de años, es decir, se formó antes que el Sol. Es la roca más estudiada del mundo, pues es un pedazo de la nube molecular que dio origen al Sistema Solar y en este museo puede observarse un fragmento de ésta.

Otra de las meteoritas, caídas en suelo extranjero y de las cuales se tiene un fragmento en el Museo de Geología, es la de Orgueil. Fue una de las primeras analizadas en el mundo, cuyo estudio tuvo importancia por su posible relación con el origen de la vida.

#@Las rocas tienen memoria@#

Las rocas son el material que constituye la corteza terrestre. Ésta, en su capa más gruesa, mide 80 kilómetros y en ella están todos los recursos que utilizamos. En las rocas también puede leerse la historia de la Tierra, se dice que tienen memoria porque si se calientan, son impactadas o enterradas, cada uno de estos procesos va a quedar grabado en ellas.

La forma, color y peso de las rocas dependen de sus componentes y del lugar en donde se enfriaron, de su contacto con la atmósfera, la erosión, la presión o la temperatura. En la Sala de Rocas del Museo de Geología se encuentra una colección clasificada en tres grupos: sedimentarias, metamórficas e ígneas.

Las rocas ígneas se forman a partir del enfriamiento del magma y las hay de dos tipos: intrusivas, que son las que solidifican en el interior de la corteza terrestre, como el granito, y las extrusivas o volcánicas que se enfrían sobre la superficie terrestre, como el basalto, la obsidiana y la andesita, entre otras.

Las rocas sedimentarias las conforman las areniscas, conglomerados (formados por fragmentos de otras rocas), calizas, lutitas (depositadas en fondos de lagos, lagunas y mares) y carbones, entre otras. Este tipo de roca es resultado del intemperismo, es decir, la roca se destruye cuando entra en contacto con la atmósfera, la erosión del agua o debido a la acción directa de los organismos vivos.

En cuanto a las rocas metamórficas, éstas son generadas cuando se someten a altas presiones y temperaturas en el interior de la corteza terrestre. En el Museo de Geología se encuentran ejemplares de mármol, esquistos, gnéis, ónix, ágata, entre otros, los cuales son utilizados principalmente en la construcción, la decoración, la escultura y la artesanía.

Cada vitrina que compone la sala contiene más de cien ejemplares de rocas. Cada una es resultado de la recolección de los investigadores que ha tenido el Instituto de Geología y que son proporcionadas para su exhibición.

“Muchas de las localidades de donde fueron obtenidas las rocas ya no existen, porque algunas tienen más de 100 o 150 años [de que fueron colectadas] y representan los sitios en donde fueron descritas por primera vez, entonces, el valor que tienen es importante, para los que están muy inmiscuidos en el campo de las rocas", explicó el M. en C. Luis Espinosa Arrubarrena.

En esta sala se tiene planeado tener un muestrario general de las rocas que hay en México: “porque aunque sean nada más tres tipos de rocas generales, las variaciones que hay son muy interesantes. Eso lo tendríamos que hacer en colaboración del Departamento de Geología Regional del Instituto de Geología”, señaló el director del Museo.

#@Actividades docentes@#

Como parte de las actividades que se realizan en el Museo de Geología se encuentra el de la divulgación de las ciencias geológicas. Por lo tanto, se realizan ciclos de conferencias, visitas guiadas y talleres para niños para hacer réplicas de fósiles, para reconstruir un esqueleto de dinosaurio y para adultos sobre lapidaria.

Para el Museo de Geología se vislumbra un futuro en donde puedan realizarse importantes cambios museológicos, con el único fin de otorgar al visitante un mejor recorrido por la evolución de la vida en la Tierra y del planeta mismo. Además, será fundamental mostrar aquellas piezas paleontológicas, minerales y rocas que son una atracción para el público que acude al museo y también para los expertos y estudiosos de esta área de la ciencia.

span style="font-size: 12.0pt;" lang="ES-MX">Para más información:

El Museo de Geología se ubica en Jaime Torres Bodet #176, Col. Santa María La Ribera. Tel. 5547 3900 y 5547 3948.

http://www.geologia.unam.mx

 

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